domingo, 18 de febrero de 2018

IGLESIA DE SAN FRANCISCO DE BORJA DE COMBARBALÁ: UNA VIEJA PARROQUIA ANTERIOR A LA PROPIA VILLA

La iglesia en los años cuarenta, y el edificio de la esquina adyacente, hoy ocupada por un establecimiento comercial. Fotografía de Luciano Fernández para la Corporación de Reconstrucción y Auxilio. Fuente imagen: Colección Fotográfica Universidad Diego Portales.
Coordenadas: 31°10'41.5"S 71°00'11.7"W
Esta entrada es otra consecuencia de mi última peregrinación por las localidades, sitios históricos e iglesias del Norte Chico, con mi tocayo, amigo y compañero de aventuras Cris Meneses, hace poco menos de dos años. También es parte de la inspiración que provoca en mi teclado una de las zonas que más me atraen y hechizan de Chile, allá en la misteriosa Provincia del Limarí.
Sin embargo, este artículo también es resultado del primer aniversario de malas noticias que me trajeron de vuelta al tema: un año exacto desde el incendio que afectó a las dependencias de la Parroquia de San Francisco de Borja de Combarbalá, destruyendo gran parte de la misma aunque -sólo por poco- sin llegar a la propia iglesia, a la que me referiré en esta entrada.
La Iglesia Parroquial de San Francisco de Combarbalá está en el centro histórico del poblado, en la calle Maipú, extendiéndose por la manzana hasta la calle transversal de fondo, Unión. Es inevitable tener pasar por allí en una visita completa a Combarbalá: a la feria artesanal de la plaza con venta de la piedra local combarbalita, a los establecimientos comerciales del mismo entorno, a la Municipalidad de Combarbalá allí también ubicada y al pequeño museo patrimonial situado en el lado opuesto.
Más allá de la céntrica ubicación, sin embargo, el aspecto meditabundo y sereno de este templo sin tiempo, sumado a su atractivo como arquitectura histórica, lo convirtieron en uno de los principales atractivos de esta comuna de la Región de Coquimbo. No hay guía turística que no incluya su imagen al referirse al destino, por la misma razón.

miércoles, 14 de febrero de 2018

¿O'HIGGINS O CARRERA?: LA IDEA ORIGINAL DE CONSTRUIR EL PASEO DE LA ALAMEDA DE LAS DELICIAS EN SANTIAGO

La Alameda de las Delicias en sus primeros años, tras ser despejada y nivelada (aún no se ven los álamos), en ilustración de Pariossien & Scharf, publicada hacia 1821.
Ya he tratado este asunto -a la pasada- en una antigua entrada de este blog, dedicada a la historia de la Alameda de las Delicias y según un recuento que hizo de ella Oreste Plath. Hubo quienes me solicitaron más información al respecto, interesados en este dato; otros, simplemente, se han molestado con lo comentado y consideraron que la información disponible al respecto no es categórica ni concluyente.
Había estado evitando, hasta ahora, abordar exclusivamente este asunto: ¿De quién fue la visionaria idea de crearle a Santiago un paseo público como fue la Alameda de las Delicias: de don Bernardo O'Higgins Riquelme o, como ha comenzado a difundirse ya tras la revisión del material disponible, de don José Miguel Carrera Verdugo? La verdad es que ambos próceres participaron en la creación del proyecto, aunque sólo don Bernardo logró consumarlo.
Es curioso, además, que la perpetua discusión entre ambos bandos respectivos de los próceres de la Independencia, haya llegado incluso a este punto en particular, sobre el origen y autoría de la Alameda santiaguina, pero las pruebas están y, a decir verdad, son conocidas: mientras carrerinos espetan que fue don José Miguel en plena Patria Vieja, mostrando en sus manos información concreta sobre el decreto correspondiente, los o'higginianos responden defendiendo el consenso general de la historiografía y la educación chilenas, que adjudica a don Bernardo la totalidad de la visión para crear el paseo, arguyendo también que el proyecto de Carrera para la misma avenida no se habría consumado y sólo habría quedado en intenciones, según esta posición.
Por supuesto, se trata éste de un debate no muy reconocido, más bien informal en muchos puntos y del que se exterioriza bastante poco hacia afuera de los círculos en que se desarrolla, así que voy a cometer otra imprudente pero sabrosa infidencia al publicar algo más sobre el tema, en esta entrada.

martes, 13 de febrero de 2018

PANADERÍA "SAN CAMILO": TRADICIONES CULTURALES Y PATRIMONIALES PARA LA HISTORIA DE UNA ESQUINA Y DE UN BARRIO

La imagen más antigua que se conserva de la casa central de la panadería, pastelería y por entonces fuente de soda familiar "San Camilo", es ésta, fechada hacia 1922. Está en exhibición dentro del mismo local, en el salón de té.
Coordenadas: 33°26'09.5"S 70°40'48.2"W
Objetivamente hablando, durante la última y activa década de la conocida e histórica panadería "San Camilo", tan ligada a los barrios de avenida Matucana en Santiago, la firma se ha alzado con orgullo sus credenciales, que la hacen una de las más importantes y tradicionales del rubro panificador en la capital chilena, llegando con sus varias sucursales ya a Apoquindo, Maipú y La Florida, pues reúne cerca de 40 embajadas distribuidas en 12 comunas de la capital chilena.
Con su célebre cuartel central allá cerca y en el mismo barrio, en la esquina Sur-oriente de Matucana con San Pablo, "San Camilo" ha también presenciado toda la historia del vecindario y de la propia ciudad: los clásicos teatros, las urbanizaciones de las antiguas haciendas, los días del ferrocarril, las vías de los tranvías, etc. Por supuesto, ha formado parte de esa misma semblanza, hasta nuestros días.
Durante el año 2014, además, la compañía panadera festejó su semblanza de 130 años anunciando una nueva etapa para la vida de la panadería, ya bastante modernizada y renovada, pero manteniendo sus rasgos esenciales e históricos. Poco después, "San Camilo" gestó también un proyecto que se tradujo en la publicación del libro "El pan de Chile", de sus directivos Antonio Ferrán F. y Alberto Ferrán L., en 2016, con una larga investigación sobre la historia de la panificación nacional y de la propia firma.
Hace un par de meses, a fines de 2017, se montó una exposición conmemorativa de la compañía con imágenes históricas, en la Estación Metro Quinta Normal, desde donde tomé algunas de las que aparecen en esta entrada, que estará dedicada íntegramente, entonces, a la tradicional panadería santiaguina y su valor cultural para la sociedad capitalina.

lunes, 12 de febrero de 2018

EL PASEO DE LOS FALLECIDOS Y DE LOS DESAPARECIDOS EN EL MAR, EN EL PUERTO DE SAN ANTONIO

Coordenadas: 33°34'56.0"S 71°36'51.3"W
Pocas cosas son tan dramáticas y misteriosas como las desapariciones de los hombres de mar, de los pecadores en plenas faenas. Un país marítimo como Chile tiene todo un folklore popular al respecto, manifiesto en algunas tradiciones como las ofrendas que se hacían en Chiloé a los perdidos en el océano, sepulturas de pequeños ataúdes con pertenencias del desaparecido a falta de un cuerpo, o los cementerios de tumbas simbólicas vacías del Biobío.
Incorporado desde no hace mucho a estas mismas tradiciones funerarias para los pescadores tragados por el mar, está un sector entre los pequeños memoriales dispuestos en toda la peatonal junto a las aguas del Puerto de San Antonio, en el Paseo Bellamar. Este sitio se ha vuelto una curiosidad que guarda cierta semejanza con el culto nacional de las animitas y con la forma sobria pero profunda en que se hace acá en Chile la devoción por los fallecidos, sin estridencias carnavalescas ni pachangas.
Para remontar, las dos primeras etapas del Paseo Bellamar, que recorre el borde de mar entre la recientemente destruida Estación del Ferrocarril de San Antonio, sector del casino y el centro comercial, y las instalaciones portuarias cerca de la histórica Grúa 82, fueron entregadas durante el período estival de 2002 a 2003. El paseo se recorre a pie sobre un sector de roqueras en donde se disponen los pesados fragmentos como rompientes, precisamente en donde están los homenajes para los desaparecidos, muy cerca del muelle de los pescadores artesanales.
Si bien los pequeños memoriales de los pescadores artesanales ya eran una tradición realizada allí por los mismos colegas de mar de la cercana caleta pesquera y otras cuatro de la misma provincia, fue desde inauguradas las obras que comenzaron a aparecer en abundancia varias de estas placas de mármol y algunos retratos recordando a las almas de personajes queridos del puerto y ya extintos, en diferentes circunstancias, naturales o no.

domingo, 11 de febrero de 2018

LA RÚSTICA CAPILLA DEL CEMENTERIO MUNICIPAL DE QUINTERO

La campana de la capilla, donada por la familia Cousiño. Imagen tomada de la videonota cultural "Cementerio de Quintero - Recorrido Patrimonial" (de Macarena Jamett A., 2015).
Coordenadas: 32°47'47.5"S 71°30'34.6"W
Un curioso templo parcialmente cerrado al público (aún), está en el Cementerio Municipal de Quintero, por en el vértice en los patios del camposanto, en la conjunción de la avenida Los Alerces y el inicio de la vía F-212 hacia Loncura, en la Provincia de Valparaíso. Esto es del lado opuesto al de la entrada más conocida del cementerio que está por el lado del Camino de Acceso a Quintero F-210.
Se trata de una sencilla capilla de madera, con altura suficiente para levantar su techo de dos aguas sobre los murallones que dividen el perímetro del cementerio con Los Alerces. Su fachada de frontón está rematada por una cruz de madera, irregular y con nudos, con una lucerna o tragaluz techado atrás de la misma, sobre la línea de juntura del ángulo del techo. La entrada principal, pintada de blanco, consta de un marco de arco poligonal angulado, también de madera, y hay una cruz flordelisada metálica atornillada sobre ella, en el frontón. Los vanos laterales tienen esta misma forma geométrica, de contorno pentagonal, como también el portal de acceso principal a la necrópolis.
Llama la atención el aspecto tan rústico de este templito, agravado por la situación de parcial abandono de sus funciones en que está ahora, además de sus puertas condenadas y vanos cerrados con paneles. Las maderas de la estructura se han dispuesto en órdenes horizontales, verticales y diagonales, aunque con gran simetría y ajuste a las vigas de resistencia, dándole un juego interesante a la distribución de diseños sectorizados con tan sencillos elementos.
Por otro lado, el tratamiento de la madera usada en el templo, que parece ser de conífera (no lo tengo claro), ha sido más bien básico, conservando las texturas e irregularidades del material, incluso con restos de corteza, en el dominante color oscuro con que fue teñido. Aunque no pude ingresar al mismo, entendí que el tratamiento de la nave única interior y del sector del altar, sería la misma. Se trataría -en parte, según dicen acá- de material donado para construirla, además.

viernes, 9 de febrero de 2018

UN ENORME BASURAL COLONIAL JUNTO AL RÍO MAPOCHO Y LA VEZ EN QUE CASI FUE CONSTRUIDO ALLÍ EL PALACIO DE LA MONEDA

Acuarela del río Mapocho hecha hacia 1830, con una firma de Sally, hoy en una colección particular. Se observan las torres de la Iglesia de Santo Domingo y el Puente de Cal y Canto, entre los cuales se ubicaba el basural de la vega Sur del río. Fuente imagen: "Santiago de Chile. Catorce mil años", Museo de Arte Precolombino.
Coordenadas: 33°26'00.9"S 70°39'03.9"W
Pocos santiaguinos saben hoy que el sector del actual Mercado Central, tan concurrido y recomendado a los turistas que visitan la capital chilena, fue en tiempos coloniales un horrible vertedero de basuras, principal del centro histórico de la ciudad, convirtiéndose también en la primera sucia vista que encontraba por entonces el viajero llegado por el Camino de Chile de la Cañadilla (actual Independencia) o el Camino de San Pablo que conectaba con Valparaíso.
Este espantoso sitio, que llegó a ser una postal impensable de un infierno de basura en su peor momento, permaneció largo tiempo con tales características a tan poca distancia de la concentración principal de la población santiaguina, siendo llamado Plaza del Basural o Basural de Santo Domingo, por estar concentrado detrás del convento del mismo nombre, dentro de terrenos que pertenecían a la orden.
El límite Norte de este basural se extendía casi hasta las orillas del río, y por el Sur tocaba los contornos del convento (cuyo terreno se extendió, alguna vez, por el oriente hasta las faldas del Cerro Santa Lucía) hasta parte de la actual calle Santo Domingo. Una parte de lo que hoy es el Parque Forestal y sus edificios adyacentes, probablemente hayan sido parte de la extensión de este basural, en aquellos años coloniales y hasta una parte del siglo XIX.
Por insólito que suene, además, el Palacio de la Moneda, nuestra casa de los presidentes de Chile, estuvo muy cerca de ser construido en este sitio, de cara al río Mapocho, plan que se frustró al mediar opiniones expertas que desaconsejaron el uso del terreno para un edificio de tales características... Afortunadamente, diríamos hoy.

miércoles, 7 de febrero de 2018

LA ANIMITA-MEMORIAL CON LOS CUATRO ROSTROS DE UNA TRAGEDIA EN IQUIQUE

Fuente imagen: Google Street View.
Coordenadas: 20°12'29.8"S 70°07'46.5"W
Hay muchas animitas de trabajadores chilenos repartidas por el país, caídos en circunstancias trágicas ligadas de una u otra manera a sus empleos o actividades de sustento. Una que está a espaldas del sector Zofri (Zona Franca) en Iquique, me llamó particularmente la atención, por pertenecer a cuatro hombres bastante jóvenes, de entre 20 y 26 años.
La animita está en la avenida Circunvalación de Iquique llegando a Luis Jaspard, en el barrio industrial, a un lado de la Puerta 13 del recinto de la Zofri y al final de una cerrada y peligrosa curva de dicha calle. Consta, fundamentalmente, de tres elementos: un mural con los rostros de las víctimas en la pandereta que divide la calle del sector de las instalaciones y bodegas, una piedra conmemorativa con los nombres de los fallecidos más una dedicatoria, y una pequeña casuchita a modo de templete, que suele tener velas encendidas en las noches.
Aunque es fácil adivinar que se trató de un terrible accidente automovilístico, vecinos del sector Los Delfines y La Cantera que consulté a la pasada, me dieron las primeras confirmaciones de que se trataba de tal desastre, aunque juzgando inquisitivamente la responsabilidad de los propios accidentados en los hechos. Y aunque la historia de esta tragedia ya casi ha desaparecido de internet, tengo nota de que, según se informó en su momento, sucedió a las 7:20 horas de la mañana del domingo 16 de junio de 2002.
Ocurrió que un grupo de trabajadores, aquella noche del sábado al domingo, había estado por largas horas instalando un cartel luminoso al interior del complejo de la Zofri. En la cuadrilla estaban Branco Antonio Silva Anguita, de 24 años, Salim Yamil Danilla Márquez, de 20 años, Miguel Ángel Morales Salom, de 24 años y Carlos Ángel Valenzuela Espinoza, de 26 años. Terminadas las extenuantes  labores, ya en horas del amanecer, fueron conducidos desde allí en un vehículo familiar o una camioneta conducida por Yamil Eduardo Castillo Danilla, al parecer pariente de Salim, que debía ir a dejarlos en sus respectivas residencias o bien encaminarlos.

domingo, 4 de febrero de 2018

CÓMO QUISO SER SANTIAGO DE CHILE HACIA LOS AÑOS DEL PRIMER CENTENARIO NACIONAL

Pintura de A. H. Cabezón, esbozando el aspecto que se planeaba para la ciudad de Santiago con la propuesta de 1912 de la Sociedad Central de Arquitectos. La conjunción de calles ilustrada corresponde a la vista desde Plaza Brasil hacia avenida Brasil con Compañía, y la propuesta Avenida Nueva que uniría directamente en una diagonal hasta Estación Mapocho.
Según parece, muchos proyectos parecidos sugiriendo renovaciones viales para Santiago de Chile y la creación de avenidas diagonales prolongadas, se planificaron en la historia de la ciudad durante un período entre fines del siglo XIX y pincipios del XX, con diferentes grados de avance, aunque sin llegar a concretarse jamás uno completo. Además del planteamiento vial, sus alcances involucraban aspectos de urbanismo, como la creación de plazas modernas y buenos espacios urbanos, y también asuntos de estética y estilos de las residencias, al reforzar el ya presente modelo francés y establecer normas de alturas o de líneas de construcción.
Aquellas aspiraciones respondían, en mayor o menor medida, al afrancesamiento cultural que experimentaba el país desde el siglo XIX, al menos en aspectos arquitectónicos y urbanísticos que persistieron tras la Guerra del Pacífico, pues la Francia de aquella época en que caían los grandes imperios, era el gran referente de modernidad y vanguardia para los países que recién se habrían paso al desarrollo en el mundo, a veces intentando saltarse peldaños en la escalera de la civilización, como suele suceder con el ímpetu de los gobernantes de pueblos jóvenes.
De esta manera fue que existió en la ciudad de Santiago de Chile, hacia los días del Primer Centenario, un grupo de proyectos para crear grandes avenidas diagonales que cruzaran la ciudad, facilitando las necesidades del transporte urbano y rompiendo con el esquema dominante de distribución de cuadras en damero, que determinaba la urbe desde los tiempos de su fundación. El cambio que se pensó ya entonces para la ciudad era rotundo y, en muchos aspectos, revolucionariamente previsor.
Uno de ellos, en 1912 y tras largo tiempo de planificación y debates, se presentó en el llamado Proyecto de Transformación de Santiago de la Sociedad Central de Arquitectos, entregado y explicado formalmente a las autoridades del Comité de Transformación. Fue una de las más ambiciosas propuestas de transformación de la capital chilena que se hayan conocido, ciertamente... Sin embargo, aunque acá la tomaré por principal, fue sólo un eslabón en aquella cadena de propuestas que se formularon por entonces, como veremos.

viernes, 2 de febrero de 2018

EL "BAR TURISMO" Y SU APOLOGÍA DEL VIEJO BARRIO MAPOCHO

Ilustración digital con aspecto (aproximado) del local hacia 2010.
Coordenadas:  33°25'56.48"S 70°39'27.24"W
Del inicio de la antigua avenida Mapocho, en el barrio del mismo nombre, las modificaciones viales y urbanas sólo han dejado una calleja a modo de "cola" junto al Parque los Reyes: un residuo de la avenida que sigue hacia el poniente, pasada la Autopista Central, cuya única continuidad es el nombre. Y casi llegando a esta calle, en Hermanos Amunátegui 1052, se encuentra una máquina de viajes al pasado vestida de bar popular: el "Turismo", sitio en donde se ha escrito otra parte de la historia del vecindario, a pesar de lo quitado de bulla que resulta.
El bar está en los bajos del inmueble de rotundo estilo art decó de esta dirección, con fachada pintada de inconfundible color rojo, ya un poco empalidecido por el Sol y la exposición a los elementos. Un eterno cartel facturado a mano anuncia desde hará como una década (o más) los platos del día, afuera junto a la entrada, y un luminoso con una marca de cervezas se levantaba encima de la entrada, en el pretil de un pequeño balcón del segundo piso, aunque en algún momento parece que se acabó el convenio con la marca y fue pintado del mismo color rojo que el resto de la casona.
Se entra al "Turismo" pasando por su arco de geometría modernista de los años veinte o treinta, y por un pasillo corto pero que da directamente al gran mesón con caja, un mueble de como medio siglo, con un clásico mostrador modelo Frio Star y una repisa colmada de botellas y recuerdos típicos de toda picada de barrio. Atrás del mesón, está la cocina, cuyas proporciones más bien pequeñas sorprenden, si son contrastadas con la cantidad de platos que salen desde allí a ciertas horas del día.

jueves, 1 de febrero de 2018

LA BASÍLICA DE SANTA MARÍA DE ARACOELI (PARTE II): LA ESCALINATA SACRA, EL SANTO BAMBINO DE ROMA, LAS CAPILLAS Y OTROS TESOROS

Cuadro de Oswald Achenbach, siglo XIX. Se observa una gran procesión subiendo por la Escalinata de Aracoeli hacia el templo, y los desaparecidos inmuebles de la colina por el costado izquierdo.
Coordenadas: 41°53'38.12"N 12°28'59.63"E
En la entrada anterior, vimos la historia de la popular Basílica de Santa María de Aracoeli, en el Monte Capitolino a un lado de la Plaza del Campidoglio, uno de los lugares más concurridos por el turismo cultural desplegado en Roma.
Recapitulando, la basílica es un templo construido en donde parece haber estado antes el templo pagano de Juno Moneta. Allí se estableció un antiguo monasterio bizantino, que en algún momento pasa a manos de los benedictinos y después, en el 1250, a los franciscanos, quienes comienzan a construir por entonces el actual templo.
De acuerdo a la leyenda cristiana, la iglesia surgió en el lugar en donde el Emperador Augusto recibió la revelación de Tiburtina sobre el advenimiento de un Mesías, y luego se le apareció en sueños la Virgen María, señalándole el lugar en que debía estar el Ara Coeli o Altar del Cielo, para esperar la llegada de Cristo. Este altar está en un templete propio dentro del templo, con las reliquias de Santa Elena (madre del Emperador Constantino), aunque los arqueólogos coinciden en que procedería de tiempos de la Edad Media y no los de Augusto.
Vista ya toda la importancia histórica, religiosa y política del edificio de la basílica, en la entrada previa, ahora repasaré algunos temas relacionados con otros elementos de la misma que tienen importancia propia: la Escalinata del Aracoeli, considerada otra de las Escaleras Santas de Roma; la figura del Bambinello o Niño Sagrado que se guarda en el templo, de enorme valor para la fe popular romana; y los tesoros artísticos que se pueden encontrar en las capillas, pasillos y oratorios del edificio.

LA BASÍLICA DE SANTA MARÍA DE ARACOELI (PARTE I): ORÍGENES, HECHOS Y LEYENDAS DE UN TEMPLO ENCLAVADO EN LA HISTORIA ANCESTRAL DE ROMA

Templo de Santa María de Aracoeli y su gran escalinata. A la derecha se ven las antiguas viviendas romanas demolidas hacia 1882. A la izquierda, se distingue parte de las ruinas del ancestral templo pagano de la Colina Capitolina, en grabado italiano de 1833.
Coordenadas: 41°53'38.12"N 12°28'59.63"E
La Basílica de Santa María de Aracoeli (Santa Maria in Aracoeli) es una de las más conocidas de Roma, por hallase en la cumbre del célebre Monte Capitolino o del Campidoglio, allí en donde se concentra buena parte de la mitología e historia de la ciudad. En su interior, reúne una fastuosa cantidad de piezas, reliquias y objetos de inmenso valor, además de atraer en la devoción popular a mujeres, niños y familias completas, por las razones que ya veremos.
Hoy, la basílica y su entorno en el Capitolino es también uno de los sectores más visitados por los turistas llegados a Roma, lugar obligado diríamos, por estar a un lado de la Plaza del Campidoglio y de los extraordinarios palacios con los museos de la misma colina. El templo forma parte de este maravilloso conjunto de atractivos históricos, por la misma razón.
Llamada en sus orígenes Santa María del Capitolio (Santa Maria in Capitolo) y reconocida después como basílica titular, ésta es la iglesia formal del Senado y el Pueblo Romano (Senatus Populusque Romanus). Su nombre completo, desde la Edad Media, era Basílica de Santa María en Ara Coeli al Campidoglio, y su historia combina elementos provenientes de la época de la Roma pagana con la Roma paleocristiana, tocando tradiciones, misterios, folklore religioso y hechos históricos de entre los más importantes de la ciudad.
Da el asunto para un capitulo largo con este texto, por supuesto, pero el tesoro cultural constituido por la Basílica de Santa María de Aracoeli, lo merece. Lo dejaré publicado con dos entradas.

sábado, 27 de enero de 2018

LA CANGALLA: UN PÍCARO PERO INFAME SECRETO DEL FOLKLORE MINERO

Imagen de la cangalla del Museo Regional de Atacama, publicada por Gerardo Melcher en "El norte de Chile: su gente, desiertos y volcanes" (2004).
Una de mis últimas entradas se refirió a Juan Godoy y algo sobre la fiebre de la plata de Chañarcillo, en el siglo XIX, en donde mencioné a la pasada un extraño artilugio y procedimiento de robo de material minero de alto valor, llamado popularmente la cangalla. Sospechaba que iba llamar la atención, especialmente la de quienes no sean de la zona minera, así que he decidido adelantar acá una entrada sobre el asunto del cangalleo, ya que no me tomará tanto tiempo más que responder consultas una a una sobre semejante treta, que formó parte del folklore minero de la Región de Atacama.
Partamos observando que, en el Museo Regional de Atacama, en Copiapó, hay una vitrina de la sala sobre historia minera local, en donde el visitante encontrará una especie de papa encapsulada en telas, de gran tamaño, con la siguiente referencia informativa:
"CANGALLA
Utilizada para hurtar oro desde la faena
Colección Museo Regional de Atacama"
.
Me consta que, años atrás, la reseña informativa era mucho más explícita, pero hoy deja un poco en la duda o imaginación del observador su naturaleza y su origen... La verdad es que este asunto da para una entrada completa, precisamente una como ésta.
Formalmente, se llama cangalla en Chile, Argentina, Perú y Bolivia al material residual de la minería, especialmente cuando se trata de minas de metales preciosos. Antaño había cierta actividad de recuperación de restos valiosos que pudieran pasar a ser cangalla o desperdicios, más bien a nivel artesanal. Empero, en estos últimos dos países se usa su nombre también para referirse a un artículo que se colocaba en el lomo de mulas, caballos bueyes y burros para transporte de cargas, como una montura suplementaria. En Perú se habla también de "estar hasta las cangallas" para referirse a andar metido o involucrado a más no poder en un asunto, hasta el agotamiento o hasta quedar exhausto. En España, en cambio, se llamaba cangalla o cangallito a los racimos pequeños de uva.

viernes, 26 de enero de 2018

LA PARROQUIA SAGRADO CORAZÓN DE ARICA: UN SINGULAR TEMPLO PIRAMIDAL CON EL LEGADO DEL PADRE RUPERTO LECAROS

Fuente imagen: Soychile.cl.
Coordenadas:  18°29'3.88"S 70°18'16.52"W
Uno de los templos más curiosos de Chile es el de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Arica, ubicado en la punta escuadra que se forma por la avenida 18 de Septiembre con calle Esmeralda, en la manzana triangular que completa la calle Caupolicán a espaldas de la misma iglesia y las casas de la villa que allí existe. Su dirección exacta es 18 de Septiembre 1630.
El edificio está en las dependencias parroquiales y recibe su forma por tres caras triangulares, las que se alzan con su característica silueta en un barrio de casas más bien bajas, por lo que la alta cruz que la corona, también estilizada y en líneas acordes a esta arquitectura, destaca desde varias cuadras alrededor. Una cómoda plazoleta se extiende frente a su entrada principal, absorbida también por el carácter religioso del conjunto.
La historia de este recinto parroquial de inconfundible forma, está ligada indivisiblemente a la biografía de uno de los personajes más importantes de la vida religiosa nacional de nuestra época: el sacerdote Ruperto Lecaros Izquierdo, fundador y primer párroco de la misma casa. Curiosamente, sin embargo, no hay muchas fuentes recordándolo en internet.
Nacido el 17 de febrero de 1915 en Santiago, Ruperto era hijo de don José Antonio Lecaros y doña Teresa Izquierdo; fue el cuarto de siete hermanos, entre los que estuvieron los empresarios comerciales Fernando, José Antonio y Sergio Lecaros. Estudió en el Colegio de los Sagrados Corazones de los Padres Franceses, en la Alameda de las Delicias, pasando después a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, al tiempo que trabajaba en la fiscalía de la Caja del Seguro Obrero y tenía pequeños coqueteos con el mundo de la política. Se tituló de abogado en 1943, presentando una memoria relacionada con el derecho marítimo.

miércoles, 24 de enero de 2018

MONUMENTO A JUAN GODOY: LA ESTATUA DE UNA LEYENDA MINERA Y DE TODA UNA ÉPOCA EN COPIAPÓ

Vieja postal fotográfica coloreada del monumento y su fuente de aguas original. Fuente imagen: blog del  Museo Regional de Atacama.
Coordenadas: 27°21'50.17"S 70°20'33.25"W
Como es de esperar, la Región de Atacama ofrece una singular exhuberancia de leyendas mineras, que incluyen las clásicas historias de yacimientos fabulosos de oro o plata, tesoros perdidos y criaturas fantásticas asociadas a la presencia de riquezas, como el pájaro alicanto, el duende barreterito y los "mineros fantasmas" de mantos abandonados en Cerro Copiapó, Sierra de las Ánimas y al interior de Tierra Amarilla e Inca de Oro.
Empero, hay personajes relacionados directa o indirectamente con mundo minero, de carne y hueso, que también pasaron a ser leyendas y parte de la rica mitología de la provincia, como el "cuentero" Cayetano Tile Vallejo, el revolucionario constituyente Pedro León Gallo, el catador industrial y aventurero Manuel Rodríguez González o el Padre Negro Fray Crisógono Sierra y Velásquez. Ubicado exactamente en el principio de las tradiciones mineras de Atacama, el caso de Juan Godoy pertenece a este grupo de hombres-leyendas.
En la plaza enfrente de la Iglesia de San Francisco de Copiapó, en la Alameda Manuel Antonio Matta con la calle Juan Godoy, se encuentra la singular estatua a este personaje, uno de los monumentos más antiguos de Chile, anterior incluso a los primeros que tuvo Santiago, como el del General Ramón Freire (1856) y el del Abate Juan Ignacio Molina (1860), ambas en la Alameda de las Delicias, o el de don Diego Portales enfrente del Palacio de la Moneda (1860).
Lo sorprendente de todo es que Juan Godoy era sólo un hombre común y corriente, modesto y la mayor parte de su corta existencia anónimo, al que la vida trató sin mucha consideración, a pesar de haber sido el generador de una de las épocas más prósperas de la historia del país. He ahí la razón de seguir siendo reverenciado en la provincia.

miércoles, 17 de enero de 2018

LA PLAZA DEL MONUMENTO Y SU HOMENAJE A LOS HÉROES DE MAIPÚ: A LOS "VENCEDORES DE LOS VENCEDORES DE BAILÉN"

El monumento hacia 1930, con du aspecto original. Imagen hoy perteneciente a las colecciones del Museo Histórico Nacional.
Coordenadas: 33°30'26.62"S 70°45'29.32"W
El hoy llamado Monumento a los Vencedores de los Vencedores de Bailén, ubicado en avenida Los Pajaritos entre calles Maipú y General Ordóñez, debe ser uno de los más curiosos de todo Santiago y, de entre los asociados a la Independencia, también de todo Chile.
Se encuentra en la Plaza del Monumento, que desde hace unos años es denominada también Plaza Monumento, ubicada enfrente del Edificio Consistorial y a sólo una cuadra de la Plaza de Maipú, en el mismo barrio histórico. Es imposible no distinguir desde el entorno su maciza estructura, semejante a una pirámide trunca.
Suele decirse que este monumento es un homenaje del General Bernardo O'Higgins a los soldados que participaron del cruce de la Cordillera de los Andes y de la Batalla de Maipú, que le librara tan cerca de este lugar. Sin embargo, es mucho más que eso: está dedicado a la memoria perpetua de aquellos patriotas pero con referencia a su victoria sobre los mismos españoles que, una década antes, habían propinado la primera gran derrota al poderoso Ejército Napoleónico del General Dupont en la Batalla de Bailén, España, el 19 de julio de 1808, llenando de orgullo la soberbia militar de la Península.
Lo recién expuesto, explica su título, el que se le ha dado tomando impropiamente el texto de una de las placas del mismo: A los Vencedores de los Vencedores del Bailén, aunque en principio fuera bautizado como Monumento a los Guerreros de Maipú, a los Héroes de Maipú o, simplemente, de la Victoria allí lograda. Popularmente, sin embargo, suele ser llamado también Monumento Conmemorativo de la Batalla de Maipú.

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